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Cómo funciona el mundo de las aplicaciones

17 Nov

Leonel Schmidt / @leonelschmidtf
#Cromo -El Observador

Prender el celular, entrar a la tienda, navegar, descargar y usar. Así de fácil es el mundo de las aplicaciones para el usuario. Pero para llegar a eso los emprendedores y desarrolladores deben recorrer un largo camino.

El proceso de creación de una app requiere de ciertos parámetros necesarios para cada sistema operativo, tanto en gráficos, funcionalidades y datos obligatorios como rendimiento. Sin embargo, todos los esfuerzos valen la pena con tal de recibir una pequeña tajada de este mercado millonario. Solo el año pasado, los usuarios de aplicaciones gastaron US$ 16.000 millones, según un estudio conjunto de las firmas de análisis IHS y App Annie.

Crear y publicar

Existen diferentes formas de desarrollar una aplicación. Es posible contratar diseñadores y programadores especializados en el área o utilizar una serie de servicios online que, mediante un pago mensual, brindan las herramientas y plataformas para desarrollarlas. Ejemplos de ello son Upplication, Phonegap, Mobapp Creator, GoodBarber y Appcelerator, entre otras. Pero, una vez que está pronta, todavía queda todo un recorrido por hacer.

El punto clave está al momento de querer hacer accesible la aplicación en alguna de las dos tiendas online más importantes del mundo: Google Play para dispositivos con Android y App Store para aquellos con sistema operativo iOS. Cada una tiene sus mecanismos para la publicación.

Todo lo que se encuentra en la App Store es mucho más original y confiable, mientras que al descargar aplicaciones en Google Play hay que tener cuidado”, dijo el emprendedor uruguayo Diego Rostagnol

El proceso en Google Play incluye pagar US$ 25 una única vez, obteniendo así el derecho a una cuenta de desarrollador. Con ella es posible acceder a la web que permite al usuario subir aplicaciones. La simplicidad del proceso explica en parte por qué la calidad de las apps no es tan rigurosa.

En el caso de la App Store se paga un monto de US$ 100 anuales que permiten tener una cuenta de desarrollador. Pero, en esta tienda, subir un aplicación no quiere decir publicarla. Para que llegue a estar disponible para descargas puede pasar una semana, dos o toda la vida. Es necesario demostrar una serie de personalidades jurídicas, para luego enviar la aplicación y que esta sea evaluada por el equipo de Apple, quienes pueden denegar la publicación de la app.

Diego Rostagnol, creador de GXbus, una aplicación uruguaya que permite conocer los recorridos y horarios de los ómnibus montevideanos, diferencia los perfiles de las dos tiendas. En su opinión, “todo lo que se encuentra en la App Store es mucho más original y confiable, mientras que al descargar aplicaciones en Google Play hay que tener cuidado”.

El mes pasado, por ejemplo, Google eliminó la aplicación de antivirus más popular de la tienda, Virus Shield, tras descubrirse que no protegía a los usuarios de malware, tal como prometía. Con un precio de US$ 3,99 y 30 mil descargas, los creadores de esta estafa se hicieron de unos US$ 120 mil, que luego Google devolvió a sus usuarios.

Aun así, es importante considerar que, de acuerdo con el último informe de la consultora Competitive Intelligence Unit, en América Latina Google Play es la tienda líder con 41,5% de la cuota de mercado.

Además, según un reciente informe del periódico Wall Street Journal, el mercado de las apps, sobre todo de juegos, está tendiendo a la exclusividad, es decir, a que los desarrolladores elijan una u otra plataforma, tal como hoy sucede con las videoconsolas.

Saber venderse

La receta para el éxito nunca parece ser clara, pero hay algunas recomendaciones para que una aplicación triunfe entre los millones que existen en las tiendas.

Lo principal es no cobrar por la descarga de la aplicación, sino brindarla gratis y solicitar pagos por servicios premium. La firma IHS considera que “la abrumadora mayoría” prefiere este método.

En América Latina en particular, según Competitive Intelligence Unit, en 2013 la penetración de las aplicaciones alcanzó el 28%, y las gratuitas fueron la abrumadora mayoría.

De todos modos, en Google Play los desarrolladores uruguayos no tienen opción: por defecto, solo pueden brindar la aplicación gratis. En la App Store, en cambio, sí es posible cobrar por la descarga. La tienda da 80% de la ganancia de cada venta al creador.

Por otra parte, si bien el boca a boca es efectivo para promocionar una aplicación, es importante invertir en otros medios de promoción. En la empresa española CreAppcuentos, por ejemplo, dijeron al sitio de noticias Expansión que “por cada euro invertido en el desarrollo de la app, se suele gastar otro en marketing”.

Cuestión de originalidad

Cada vez es más común que, al buscar una app específica, los usuarios se topen con un centenar de versiones que hagan difícil la identificación de la original. Un ejemplo es el exitoso juego 2048, que tiene tantas copias y copias de las copias que es imposible distinguir el clon del auténtico.

A diferencia de las patentes y las marcas, el derecho de autor no necesita un proceso de registro: con el solo hecho de hacerse pública, esa creación pasa a estar protegida legalmente. Por ende, toda versión de una aplicación que no sea generada por el creador de la original “constituye una violación de derechos de autor. Es lo mismo que se aplica a una copia de un libro o un CD”, dijo Diego Chijane, escribano uruguayo especializado en propiedad intelectual.

Por acuerdos internacionales, tanto Google Play como la App Store no tienen la obligación de fiscalizar todos los contenidos bajo una normativa de derechos de autor. Pero sí deben hacerlo ante la denuncia de algún usuario sobre contenidos en infracción.

“Es más costoso para las empresas controlar que llevar adelante sus actividad”, afirmó Chijane. A pesar de esto, Apple tiene como decisión empresarial aplicar a su proceso de aceptación de aplicaciones normativas de propiedad intelectual.

Después de todo esto, se entiende por qué no todos los que tienen buenas ideas de aplicaciones deciden llevarlas a cabo.

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Desconectado por una semana

13 Ago

Lo de Paul Miller me parece una sobrada. No me refiero al conocido DJ. La música máquina nunca ha sido lo mío, y mira que empezó a ponerse de moda cuando todavía estaba en edad de merecer, y de andar de acá para allá, pero el tema de ir con ojos de búho bebiendo botellines de agua e intentando hablar con todo el mundo de chorradas, como si lo conocieses de toda la vida, con un ruido ensordecedor, para que al final se te pase la noche entera en una hora y sin haberla disfrutado realmente, nunca ha sido lo mío.

Me refiero al Paul Miller, periodista especializado en tecnología, y declarado adicto a Internet, que decidió permanecer desconectado durante un año, del 30 de abril de 2012 al 30 de abril de 2013. Paul pensaba retirarse a casa de sus padres a desconectar, y, probablemente, curarse para siempre la adición a Internet, un medio posiblemente “antinatural”, pero tuvo la suerte de que el portal The Verge se interesó por su historia, y le pagó por contarla semana a semana. Durante ese año, perdió el contacto con dos o tres buenos amigos, sufrió muchas incomodidades (piensa en que lo primero que haces para buscar un sitio en el mapa, un vuelo, enviarle un aviso a alguien ¿cuánto tiempo llevas sin escribir una carta?, localizar un buen restaurante en una ciudad, etc., etc., etc., es conectarte a Internet. Incluso enviar un simple Whatsapp o Telegram, o leerlo, también es usar Internet), y llegó a la conclusión de que lo que es “antinatural” hoy día es estar desconectado del resto de la humanidad, que, obviamente, utiliza Internet como herramienta de comunicación de forma masiva.

Y hay que reconocer que a veces vivimos más conectados de la cuenta y tenemos siempre un montón de “tareas pendientes”, que nos pueden estresar si no les ponemos freno. Ejemplos de estas tareas, cuya importancia siempre sobrevaloramos son:

Leer el email. Su frecuencia de lectura, como te comenté en saliendo del caos con Evernote, es inversamente proporcional a tu productividad. Si te pasas el día con el correo abierto, cada vez que te llegue un correo vas a interrumpir la actividad que estás haciendo, y te costará realizar tus tareas importantes. Además, probablemente te dejarás muchos correos a medio contestar, y cuando te vayas a casa te surgirá la duda de si has contestado a ese correo importante o no.
Leer el Whatsapp. En cuanto estés metido en dos o tres grupos, el tiempo que requiere el número de chorradas que te llega es mucho mayor que tu tiempo disponible. Yo, lo reconozco, es raro que abra un vídeo enviado por Whatsapp. Me quedo con las viñetas y chorradas en tipo texto.
El Apalabrados.
El Atríviate.
Las redes sociales.
Consultar las visitas al blog.
Leer varios blogs que sigo.
Lo bueno (y lo malo) es que puedes hacer todas estas cosas con tu móvil, que te lo llevas a todos lados. Con lo cual, por suerte, y por desgracia, siempre estás disponible.

Una semana totalmente desconectado

Reconozco que soy un padre exigente. Es lo que he visto en casa y lo que he aplicado. Conmigo ha funcionado. No sé si mis hijos me lo agradecerán o terminarán aborreciéndome por ello el día de mañana, pero no sé hacerlo de otra forma. El caso es que este año ellos también han ido hasta arriba, sobre todo para la edad que tienen, y como premio por lo bien que lo han hecho nos hemos ido a un super-camping pensado especialmente para niños en el Sur de Francia, con diversión a tope para ellos. Yo creo que una parte importante del premio ha sido tener a sus padres 24 horas al día con ellos, sin tele, sin internet, sin whatsapp, sin escribir un artículo, sin fomentar el crecimiento de tus redes sociales, etc.

Al principio, te sientes raro. Como no tienes roaming de datos contratados, el móvil deja de pitar y vibrar constantemente, no puedes leer las noticias, no sabes nada de la gente que te manda whatsapp, no lees un correo, en fin, parece que no tienes nada que hacer, y te pones algo nervioso. A los tres días, empiezas a desconectar realmente, y te deja de preocupar todo, y te centras en lo realmente importante: cuándo hay actividades para los críos, que si hoy playa o parque acuático, que si cenamos por ahí o cocinamos en el camping… y te das cuenta de que, al menos durante las vacaciones, no necesitas vivir tan conectado.

Durante algunos minutos al día te planteas contratar la wifi del camping, pero no lo haces (incluso mi vecino suizo me dejó la clave de su conexión wifi al marcharse: por suerte, sólo funcionaba con su móvil y su tablet. Gracias, Stefan).

Lógicamente, dejas de twittear (y de usar el resto de tus redes sociales), no crecen tus contactos, las visitas en tu blog bajan, porque no publicas, no salen nuevas oportunidades, porque no te mueves, pero, sinceramente, a mí me ha merecido la pena.

Y tú, ¿desconectas una semana al año? Quizá este año sea la última oportunidad de hacerlo “automáticamente” dentro de la UE, parece que en 2015 quieren que desaparezcan las tarifas de roaming en la UE, y habrá que desconectar de forma manual. De todas formas, te lo recomiendo.

Mucho.

Fuente: http://sobrecomercioelectronico.info/desconectado-por-una-semana/

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