Desconectado por una semana

13 Ago

Lo de Paul Miller me parece una sobrada. No me refiero al conocido DJ. La música máquina nunca ha sido lo mío, y mira que empezó a ponerse de moda cuando todavía estaba en edad de merecer, y de andar de acá para allá, pero el tema de ir con ojos de búho bebiendo botellines de agua e intentando hablar con todo el mundo de chorradas, como si lo conocieses de toda la vida, con un ruido ensordecedor, para que al final se te pase la noche entera en una hora y sin haberla disfrutado realmente, nunca ha sido lo mío.

Me refiero al Paul Miller, periodista especializado en tecnología, y declarado adicto a Internet, que decidió permanecer desconectado durante un año, del 30 de abril de 2012 al 30 de abril de 2013. Paul pensaba retirarse a casa de sus padres a desconectar, y, probablemente, curarse para siempre la adición a Internet, un medio posiblemente “antinatural”, pero tuvo la suerte de que el portal The Verge se interesó por su historia, y le pagó por contarla semana a semana. Durante ese año, perdió el contacto con dos o tres buenos amigos, sufrió muchas incomodidades (piensa en que lo primero que haces para buscar un sitio en el mapa, un vuelo, enviarle un aviso a alguien ¿cuánto tiempo llevas sin escribir una carta?, localizar un buen restaurante en una ciudad, etc., etc., etc., es conectarte a Internet. Incluso enviar un simple Whatsapp o Telegram, o leerlo, también es usar Internet), y llegó a la conclusión de que lo que es “antinatural” hoy día es estar desconectado del resto de la humanidad, que, obviamente, utiliza Internet como herramienta de comunicación de forma masiva.

Y hay que reconocer que a veces vivimos más conectados de la cuenta y tenemos siempre un montón de “tareas pendientes”, que nos pueden estresar si no les ponemos freno. Ejemplos de estas tareas, cuya importancia siempre sobrevaloramos son:

Leer el email. Su frecuencia de lectura, como te comenté en saliendo del caos con Evernote, es inversamente proporcional a tu productividad. Si te pasas el día con el correo abierto, cada vez que te llegue un correo vas a interrumpir la actividad que estás haciendo, y te costará realizar tus tareas importantes. Además, probablemente te dejarás muchos correos a medio contestar, y cuando te vayas a casa te surgirá la duda de si has contestado a ese correo importante o no.
Leer el Whatsapp. En cuanto estés metido en dos o tres grupos, el tiempo que requiere el número de chorradas que te llega es mucho mayor que tu tiempo disponible. Yo, lo reconozco, es raro que abra un vídeo enviado por Whatsapp. Me quedo con las viñetas y chorradas en tipo texto.
El Apalabrados.
El Atríviate.
Las redes sociales.
Consultar las visitas al blog.
Leer varios blogs que sigo.
Lo bueno (y lo malo) es que puedes hacer todas estas cosas con tu móvil, que te lo llevas a todos lados. Con lo cual, por suerte, y por desgracia, siempre estás disponible.

Una semana totalmente desconectado

Reconozco que soy un padre exigente. Es lo que he visto en casa y lo que he aplicado. Conmigo ha funcionado. No sé si mis hijos me lo agradecerán o terminarán aborreciéndome por ello el día de mañana, pero no sé hacerlo de otra forma. El caso es que este año ellos también han ido hasta arriba, sobre todo para la edad que tienen, y como premio por lo bien que lo han hecho nos hemos ido a un super-camping pensado especialmente para niños en el Sur de Francia, con diversión a tope para ellos. Yo creo que una parte importante del premio ha sido tener a sus padres 24 horas al día con ellos, sin tele, sin internet, sin whatsapp, sin escribir un artículo, sin fomentar el crecimiento de tus redes sociales, etc.

Al principio, te sientes raro. Como no tienes roaming de datos contratados, el móvil deja de pitar y vibrar constantemente, no puedes leer las noticias, no sabes nada de la gente que te manda whatsapp, no lees un correo, en fin, parece que no tienes nada que hacer, y te pones algo nervioso. A los tres días, empiezas a desconectar realmente, y te deja de preocupar todo, y te centras en lo realmente importante: cuándo hay actividades para los críos, que si hoy playa o parque acuático, que si cenamos por ahí o cocinamos en el camping… y te das cuenta de que, al menos durante las vacaciones, no necesitas vivir tan conectado.

Durante algunos minutos al día te planteas contratar la wifi del camping, pero no lo haces (incluso mi vecino suizo me dejó la clave de su conexión wifi al marcharse: por suerte, sólo funcionaba con su móvil y su tablet. Gracias, Stefan).

Lógicamente, dejas de twittear (y de usar el resto de tus redes sociales), no crecen tus contactos, las visitas en tu blog bajan, porque no publicas, no salen nuevas oportunidades, porque no te mueves, pero, sinceramente, a mí me ha merecido la pena.

Y tú, ¿desconectas una semana al año? Quizá este año sea la última oportunidad de hacerlo “automáticamente” dentro de la UE, parece que en 2015 quieren que desaparezcan las tarifas de roaming en la UE, y habrá que desconectar de forma manual. De todas formas, te lo recomiendo.

Mucho.

Fuente: http://sobrecomercioelectronico.info/desconectado-por-una-semana/

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