Spotify se asocia con Starbucks

27 Jun

Texto: Applesfera

La importante cadena de cafeterías Starbucks tiene desde 2007 una alianza con Apple que los ha llevado a distintas acciones en beneficio de ambas compañías, alianza que se mantiene al día de hoy, pero que ahora gracias a una nueva colaboración entre la cadena de cafeterías con Spotify podría estar en riesgo.

Spotify ha anunciado una alianza con Starbucks que coloca al servicio de streaming en un excelente lugar de cara a posicionar más su marca y por supuesto su servicio, con el que tendrán en un inicio presencia en más de 7.000 cafeterías en los Estados Unidos para más adelante extenderse a Canadá y el Reino Unido.

La alianza entre Starbucks y Spotify contempla otorgar cuentas Premium del servicio musical a sus más de 150 mil trabajadores, esto con la intención de que cada empleado de la cafetería programe listas de reproducción gracias a las herramientas y el sistema que proveerá Spotify en las próximas semanas.

Los usuarios de la app de Starbucks o Spotify podrán tener acceso a dichas listas e incluso, podrán sugerir y agregar canciones a la cola de reproducción con la idea de tener una comunidad creada por empleados y usuarios en cada Starbucks. Cada vez que un usuario de Spotify recomiende una canción dentro de un Starbucks, se hará acreedor a una “estrella” que sumará puntos dentro del programa de lealtad Starbucks Rewards.

Lo curioso de esto es que esta alianza de colaboración llega justo cuando Apple está buscando que Spotify elimine su servicio gratuito de cara al lanzamiento de Apple Music, el servicio de música en streaming que ya preparan los de Cupertino.

Hasta el momento Starbucks ni Apple han dado comentarios respecto a su alianza, pero seguramente lo harán en los próximos días, ya que conociendo a Apple no creemos que se quede de brazos cruzados viendo como Spotify (su próximo competidor) se acerca a uno de sus más grandes colaboradores y además, con estrategias atractivas.

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The World of Data infographic

25 Jun

Snapi, la app que promete mandar al “asilo” al engorroso “paloselfi”

23 Jun

Texto: Marketing Directo

Desde que las cámaras fotográficas se abrieran hueco en los teléfonos móviles, la humanidad lleva plantándole cara, con más o menos ingenio, a la dificultad de hacerse los autofotos con este tipo de dispositivos.

Hasta hace no mucho los selfis estaban supeditados a la longitud del brazo del retratado y a su habilidad para pulsar el botón para hacer la foto sin caer el teléfono al suelo. Después vendría el “paloselfi”, un stick retráctil que añade centímetros extra al brazo del usuario, y ahora entra en escena Snapi, una app con la que hacer selfis promete ser coser y cantar.

Desarrollada por la empresa israelí eyeSight Technologies, Snapi utiliza un sistema de reconocimiento de gestos en lugar del típico botón para hacer selfis.

Utilizar Snapi es tan fácil como acceder a la app, prepararnos para nuestra autofoto, levantar la palma de la mano, mostrarla a la cámara y cerrar después la palma de la mano. Cuando cerramos la mano, se activa un temporizador y Snapi toma automáticamente nuestro selfi sin necesidad de pulsar ningún botón.

El usuario es libre de decidir cuántos segundos asigna al temporizador y cuando el tiempo se agota, recibe una señal por parte de la aplicación para lucir su mejor sonrisa ante la cámara. Así de sencillo.

La app funciona a una distancia de hasta casi 4 metros del sujeto fotografiado, por lo que puede utilizarse también para hacer autofotos grupales.

Snapi, la aplicación que promete jubilar al “paloselfi”, está disponible de manera gratuita para su descarga en Google Play.

Mozilla Firefox celebra 10 años con un navegador nuevo

21 Jun

Texto: Cromo

La reciente versión incorpora nuevas funciones para proteger la privacidad y agrega anuncios publicitarios.

En 2004 nació Mozilla Firefox. Una evolución del navegador Firebird que había relevado al desaparecido Netscape Navigator, principal competidor de Internet Explorer. Diez años después, la Fundación Mozilla celebra la creación de uno de sus productos estrella. Para eso, puso a disposición la versión 33.1 del navegador Firefox.

La nueva versión de uno de los tres navegadores web más importantes del mundo, sumó nuevas herramientas para mejorar la privacidad. Nació el botón “Olvidar”, que permitirá borrar rápidamente parte del historial de navegación. También se puede definir como buscador predeterminado a DuckDuckGo que no registra las búsquedas de los usuarios.

Como novedad visual, permite una “vista en mosaico”, con miniaturas de los sitios visitados recientemente, como tiene en la actualidad su principal competidor Google Chrome. También introducirá Enhanced Tiles”, es decir, agregará anuncios publicitarios cuando el usuario abra nuevas pestañas.

Con motivo de los 10 años, Mozilla también lanzó un nuevo navegador para desarrolladores (Firefox Developer Edition) con herramientas profesionales para testear códigos, aplicaciones y sitios web.

Vídeo

Por qué las redes sociales generan adicción

19 Jun

Caitlin Dewey / The Washington Post

La necesidad de contar los “me gusta”, retuits, seguidores, corazones y otros tipos de interacciones tiene su explicación en un fenómeno psicológico que consiste en atrapar con los números y obligar a competir

Llegar a los 500 seguidores en Twitter. Superar los 30 “me gusta” en una foto subida a Facebook hace una hora y conseguir, en el mismo lapso de tiempo, más de tres votos positivos en un link publicado en Reddit. Esperar con ansias los corazones en Instagram y llegar a borrar aquellas imágenes que no superen las dos cifras de aprobación colectiva, un criterio arbitrario que establece que nueve corazones en la foto de la cena de ayer es indigno, pero que diez es multitud.

Las amistades ya no se definen por la calidad sino por la cantidad. Actualmente, casi todos los sitios que rigen nuestras interacciones sociales destacan los números como si fueran un indicador del valor social que tenemos.

Sería lógico pensar que la cuantificación de nuestras vidas sociales tiene la intención de darle corporeidad a las amorfas interacciones personales. Pero un nuevo estudio realizado por el artista y desarrollador Benjamin Grosser demuestra que estos números tienen un efecto nocivo: se han convertido en el principal criterio para medir si nuestras amistades y nuestras vidas en general son valiosas o satisfactorias.

No más números

En 2012 Grosser publicó un intrigante y exasperante plug-in de navegador llamado Facebook Demetricator, que elimina todos los números de la red social. No más cuantificación de amigos ni invitaciones a eventos. El Demetricator incluso enmascara las fechas, por lo que ni siquiera podés saber con exactitud cuándo se publicó un contenido.

Con Demetricator, el foco ya no está en cuántos ‘me gusta’ recibió un usuario o cuán vieja es una publicación, sino que pasa a estar en quiénes son las personas a las cuales les gustó y qué se dijo”, escribe Benjamin Grosser en su investigación

A lo largo de estos dos años online, miles de personas usaron la herramienta. Gracias a ello, Grosser ha conseguido una cantidad de información sobre cómo se ve y siente Facebook sin los números. La conclusión de su estudio, publicado este mes en la revista Computational Culture, es que funciona de manera totalmente distinta al que conocemos. Los usuarios sienten menos presión por competir por los “me gusta”, por gustar las publicaciones de otros solo porque sus amigos ya lo hicieron, y también menos presión de borrar las publicaciones que tuvieron poco éxito.

En otras palabras, toda la ansiedad de Facebook se desvanece. Sin los números, las redes sociales dejan de ser una competencia de popularidad y pasan a generar una socialización más parecida a la de la vida real.

“Con Demetricator, el foco ya no está en cuántos ‘me gusta’ recibió un usuario o cuán vieja es una publicación, sino que pasa a estar en quiénes son las personas a las cuales les gustó y qué se dijo”, escribe Grosser en su investigación. “La cantidad deja de estar en primer plano y los usuarios pasan a concentrarse en el contenido”, agrega.

Todo por la nota

Existe una extensa literatura sobre cómo la cuantificación influye en el accionar. Es el motivo por el cual las maestras asignan notas, los dietistas suman las calorías y los planficadores urbanos colocan carteles de velocidad en las calles. Los psicólogos saben desde hace décadas que dar una referencia numérica en tiempo real motiva a cambiar comportamientos.

“Acción, información, reacción”, escribió Thomas Goetz en su extenso análisis sobre el fenómeno, publicado en la revista Wired en 2011. La constante retroalimentación es una “herramienta profundamente efectiva para cambiar el comportamiento”.

Aun así, el Demetricator de Grosser sugiere que la retroalimentación constante de las redes sociales nos está cambiando de formas que, en este caso, no nos gustan. Estas plataformas nos obligan a contorsionar nuestras personalidades e identidades digitales para conseguir más “seguidores” y “me gusta”. Nos enseñan que los chistes, fotos y anuncios de momentos importantes de nuestras vidas solo tienen valor cuando alguien más hace clic en ellos.

Hoy en día no debe de existir una desilusión más universal que publicar en Facebook un comentario brillante o una imagen adorable y ver que consigue apenas uno o dos “me gusta”.

Mi experimento

Antes de que Grosser publicara su estudio, nunca había escuchado sobre el Demetricator. Sin embargo, como sí sé de la miseria que provoca un estado en Facebook poco querido, a principios de esta semana instalé la herramienta para probarla.

El martes publiqué una muy buena foto de mi perro, una de esas imágenes que son un imán de “me gusta” y que estaba convencida de que le encantaría a mis amigos. De hecho, estoy segura de que así fue. Pero no recibí ninguna notificación al respecto, lo cual me provocó una sensación liberadora o invalidante, todavía no lo pude decidir.

En mi feed de noticias las cosas resultaron un poco más claras. Para ser honesta, es increíble poder valorar opiniones, artículos y fotos de bebés basándome solo en sus méritos, sin el gentil aura que otorga saber cuántas personas los juzgaron antes. Era inmune a las publicaciones virales, a la presión de mis pares, a los avisos cuidadosamente dirigidos a mí. Solo yo determinaba en qué hacer clic y, para mi propia sorpresa, hacía clic en casi nada.

¿Eso demuestra algo sobre la verdadera naturaleza de Facebook? ¿O habla de la condición del ser humano de ser manipulado? Grosser piensa que hay un poco de ambos. Facebook (y otras redes sociales) diseñan intencionalmente sus sistemas para enganchar e incentivar los clics, porque, según señala el autor, lo que es bueno para los anunciantes, es bueno para el negocio de Facebook. Que sea bueno para los corazones y mentes de los usuarios es otra historia.

“Las notificaciones son como las metanfetaminas”, le dijo un hombre a Grosser. Y agregó: “No podés parar de mirar, actualizar y volver a mirar. Se volvió una adicción nerviosa para mí”. Sin los números, en cambio, “el formato entero adquirió un formato zen.Finalmente me siento en paz”.

¿Cuánto cuesta una cerveza, una prostituta, un camello? Las búsquedas de costos por país más populares en Google

17 Jun

¿Cuáles son las preocupaciones económicas o los máximos deseos de adquisición de los diferentes países según Google?

Por: pijamasurf

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Una serie de fascinantes gráficas basadas en las búsquedas más populares en Google construidas con la frase “cuánto cuesta” nos revelan las preocupaciones económicas y los mecanismos psicológicos que mueven a los diferentes países del mundo.

Las gráficas fueron elaboradas por el sitio Fiar.com basándose en el predictor de Google en inglés para completar búsquedas. Esto hace que no sean documentos precisamente rigurosos, pero de cualquier manera en el acumulado de Big Data seguramente revelan aspectos interesantes, a tomarse con un grano de sal.

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Cerveza, prostitutas y ganado parecen ser mundialmente los términos de costo más populares. En México “tummy tuck”, sugiere que los mexicanos viven preocupados por su peso y buscan reducirlo, algo que tiene cierta coherencia si uno considera las estadísticas de obesidad. Corea del Sur tiene también una preocupación cosmética con la “rinoplastia”. En los Emiratos Árabes Unidos, la obsesión con el lujo y los petrodólares generan la búsqueda “Ferrari”. En Irán, donde se permite comprar y vender riñones para transplantes de emergencias médicas, los resultados reflejan esto. En realidad las búsquedas parecen reflejar estereotipos, por lo que, de nuevo, un poco de cautela es requerida.

 

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El derecho al olvido en Google cuenta en un año con 780.000 solicitudes, pero solo ha aceptado el 40%

15 Jun

Marketing Directo

780.000 solicitudes en total pidiendo el derecho al olvido son las que ha recibido Google en un año. Sin embargo, el buscador solo ha retirado el 40% de ellas.

Un 58,7% de las solicitudes siguen presentes en los motores de búsqueda, disponibles los enlaces para cualquier usuario de internet.

La Justicia europea fallaba a favor del “derecho al olvido” el pasado 13 de mayo de 2014; y dos semanas después estaba disponible el formulario de petición de retirada de enlaces. Una por una, cada petición ha sido analizada para ver si se acoge o no al supuesto legal. Seis de cada diez solicitudes no han cumplido con tales requisitos, según el buscador.

La sentencia ha afectado a los países europeos, entre ellos España, que está en cuarta posición en la lista de Estados con más peticiones de borrado de URL en Google. El ranking lo lidera Francia, Alemania y Reino Unido, con 145.000 peticiones, 142.500 y 105.000 respectivamente.

En el caso de los franceses, un 52% de las peticiones han sido rechazadas. En Alemania se ha aceptado el 49% de las reclamaciones y en Reino Unido solo se ha borrado el 37,6%. Por detrás de España está Italia, que ya ha borrado el 27,6% de las URL (de un total de casi 55.000 gestionadas).

¿Por qué se pide retirar una URL? Los motivos son varios, desde un activista político que fue apuñalado en una protesta y pedía borrar el artículo relacionado con el suceso, hasta la historia de un profesor condenado por un delito menor hace más de una década. En estos dos casos las reclamaciones sí tuvieron éxito. Sin embargo, en otros no ha habido tanta suerte.

Por ejemplo, un exclérigo que solicitó retirar dos enlaces a artículos de investigación de abusos sexuales no ha conseguido salvarse de esas URL, así como tampoco un funcionario de alto rango que solicitó la retirada de artículos recientes sobre una condena penal de hace dos décadas.

 

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